¿Por qué Venezuela es importante para Estados Unidos? ¿Qué hay detrás de la captura de Maduro?
- João Pedro Nascimento

- 5 ene
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Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques en Venezuela, alcanzando objetivos civiles y militares en Caracas, la capital del país. Testigos relataron explosiones, columnas de humo e interrupciones en el suministro de energía en algunas zonas. Washington describió estas acciones como parte de una operación más amplia que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, bajo acusaciones de narcotráfico y narcoterrorismo. Ambos fueron llevados a Nueva York para responder a procesos en la justicia de Estados Unidos, y la administración Trump afirmó que pretende desempeñar un papel directo en la “estabilidad” de Venezuela hasta que se defina una transición política.
La operación pasó a ser comparada con episodios marcantes de la historia reciente, como la invasión de Panamá en 1989, y abrió inmediatamente un amplio debate internacional sobre legalidad, soberanía y los límites del uso de la fuerza. Para algunos analistas, Estados Unidos cruzó una línea sensible al capturar a un jefe de Estado en ejercicio; para otros, se trató de una medida necesaria frente a lo que consideran un régimen ilegítimo.
En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva condenó de forma contundente los ataques, calificándolos como una afrenta inaceptable a la soberanía venezolana y como un precedente peligroso para el orden internacional. Aunque sin mencionar directamente a Estados Unidos, el presidente manifestó un claro malestar con la operación y con los riesgos de desestabilización regional.
En Francia, la postura también fue crítica. El gobierno francés afirmó que solo el pueblo venezolano debe decidir su futuro político, defendiendo una transición pacífica y respetuosa de las instituciones, además de enfatizar la necesidad de observar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
La Unión Europea, en general, adoptó una postura de preocupación. El bloque pidió moderación, respeto a las normas internacionales y especial atención a la seguridad de los ciudadanos europeos residentes en Venezuela. Incluso sin reconocer a Maduro como presidente legítimo, la UE manifestó incomodidad respecto a la intervención militar.
En Colombia, el presidente Gustavo Petro condenó la operación y defendió que el tema sea llevado de inmediato a organismos multilaterales, como la ONU y la OEA. Advirtió sobre el riesgo de una ampliación de la inestabilidad en toda América del Sur.
China también reaccionó de manera firme, declarándose “conmocionada” por el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un país soberano y argumentando que la operación viola el derecho internacional y amenaza la paz en la región latinoamericana.
Rusia adoptó una posición similar, afirmando que se trata de una violación del principio de autodeterminación de los pueblos, pidiendo la no escalada militar y expresando apoyo político al gobierno venezolano.
En sentido opuesto a gran parte de la región, el presidente de Argentina, Javier Milei, manifestó apoyo explícito a la acción estadounidense. Elogió la operación y afirmó verla como un avance de la libertad, alineando su discurso con el del presidente Donald Trump.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos justificó la operación principalmente con base en las acusaciones de narcotráfico. Según Trump, Maduro comandaría una amplia estructura criminal vinculada al tráfico de drogas y al narcoterrorismo, y su captura representaría una forma de proteger la seguridad de la población estadounidense y llevarlo ante la justicia. Este es el discurso oficial. Sin embargo, un análisis más amplio del contexto suscita cuestionamientos adicionales: ¿se trata solo de combatir las drogas o hay intereses más amplios involucrados? Un elemento central para comprender la crisis es el petróleo.
Venezuela posee una de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Este factor, por sí solo, proyecta al país al centro de disputas geopolíticas globales. Aunque Estados Unidos es hoy un gran productor, especialmente tras la expansión del petróleo de esquisto, esto no elimina el interés por fuentes externas. Existe, además, un aspecto técnico relevante: una parte significativa del petróleo estadounidense es ligero, mientras que el venezolano es pesado, y varias refinerías en Estados Unidos fueron diseñadas para procesar crudo pesado. Existe, por lo tanto, un encaje económico concreto, que involucra infraestructura ya existente, cadenas productivas consolidadas e intereses financieros de larga data.
Controlar, o al menos influir, en el flujo del petróleo venezolano también significa ejercer poder sobre una variable esencial de la economía mundial: el precio del barril. En un escenario de tensiones, guerras y sanciones, la capacidad de actuar en este ámbito amplía el poder de negociación económica y diplomática. El petróleo se convierte así en un instrumento de política exterior, y Venezuela, aun debilitada económicamente, sigue siendo un actor relevante precisamente por poseer vastas reservas.
Otro aspecto relevante es el cambio gradual en la presencia empresarial extranjera en el sector energético venezolano. La participación de compañías estadounidenses y occidentales ha disminuido en los últimos años, mientras que China y Rusia han ampliado su espacio. Existe, por lo tanto, también una disputa estratégica sobre quién estará al lado de Caracas en las próximas décadas, quién financiará infraestructura, obtendrá contratos y prioridad en las exportaciones. Hay además un componente geopolítico regional significativo. Venezuela ocupa una posición estratégica cercana al Caribe, al Canal de Panamá y a importantes rutas marítimas, además de situarse en el área de influencia directa de Estados Unidos. La inestabilidad en esta región es vista como un factor de riesgo por Washington, mientras que la influencia política y económica allí es considerada de alto interés estratégico.
Ante todos estos elementos, resulta evidente que la narrativa del narcotráfico, de forma aislada, no agota la comprensión del episodio. Aunque las acusaciones existan, la dimensión energética amplía sustancialmente el debate. No se trata solo de la captura de un líder político acusado de delitos, sino de una disputa por la influencia sobre una de las mayores reservas de petróleo del planeta y, en consecuencia, sobre precios, rutas de abastecimiento y equilibrios de poder entre grandes potencias.
Hablar del petróleo venezolano significa, por lo tanto, hablar de cadenas industriales, logística, inflación, costo de vida y capacidad de proyección de poder en diversas regiones del mundo. Su impacto trasciende las fronteras nacionales. El escenario actual revela, así, una coyuntura compleja y multifacética: involucra el discurso de combate a las drogas, la controversia jurídica en torno a la captura de un jefe de Estado en ejercicio, las reacciones internacionales divergentes y, en el centro de todo, la cuestión energética. El petróleo, aunque no siempre explicitado en los pronunciamientos oficiales, ayuda a explicar la intensidad, la urgencia y las altas apuestas de esta crisis. Comprender lo que ocurre hoy en Venezuela exige necesariamente tener en cuenta este factor.
Este artículo también está disponible en video: https://youtu.be/SkKpVD14Wdc?si=i9MTCDsCR_BK8vyz
Referencias
GONZALEZ, Juan S. The End of the Beginning in Venezuela. Foreign Affairs. Disponível em: <https://www.foreignaffairs.com/venezuela/end-beginning-venezuela-maduro-trump>.
ROY, Diana. Operation Southern Spear: The U.S. Military Campaign Targeting Venezuela. Council on Foreign Relations. Disponível em: <https://www.cfr.org/article/operation-southern-spear-us-military-campaign-targeting-venezuela>.





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