¿Filipinas al borde de la ruptura?
- João Pedro Nascimento

- 19 may
- 4 min de lectura
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El caso de Rodrigo Duterte está siendo tratado frecuentemente por la prensa internacional como una simple disputa entre “justicia internacional versus autoritarismo” o como otro capítulo más de la rivalidad entre las familias Duterte y Marcos. Pero la verdadera dimensión del episodio es mucho más profunda, porque revela una transformación simultánea de la política filipina, del papel de la Corte Penal Internacional (CPI) y de la propia dinámica estratégica del Indo-Pacífico.
El primer punto importante es entender que el juicio contra Duterte ocurre en un momento de reorganización del poder en Filipinas. La alianza entre los Duterte y Ferdinand Marcos Jr. representaba un pacto entre dos grandes bloques regionales de poder filipino. Los Marcos tienen una base histórica en el norte del país y entre las élites tradicionales vinculadas a Manila. Los Duterte consolidaron fuerza política en el sur, especialmente en Mindanao, combinando discurso populista, militarización de la seguridad y fuerte apoyo entre sectores populares cansados de la criminalidad y de la desigualdad estatal.
Cuando esta coalición se rompió, la CPI se convirtió en una herramienta dentro de la disputa doméstica filipina. No necesariamente porque Marcos “controle” el tribunal, sino porque el gobierno dejó de bloquear políticamente los mecanismos que antes protegían a Duterte. La CPI depende completamente de la apertura política ofrecida por los Estados y, sin una cooperación mínima de las autoridades filipinas, Duterte probablemente nunca habría llegado a La Haya.
Al mismo tiempo, reducir esto a una simple venganza política entre clanes también sería insuficiente. El gobierno de Marcos Jr. intenta reconstruir la imagen internacional de Filipinas después de años en los que el país quedó asociado internacionalmente con ejecuciones extrajudiciales, erosión institucional e inestabilidad diplomática. Bajo Duterte, Filipinas adoptó una política exterior extremadamente pragmática y ambigua. A pesar de la histórica cercanía militar con Estados Unidos, Duterte se acercó a China, relativizó las disputas en el Mar del Sur de China y atacaba frecuentemente a Washington y a la Unión Europea en sus discursos. En muchos momentos, Duterte utilizó el resentimiento poscolonial filipino como instrumento político, presentando las críticas occidentales sobre derechos humanos como manifestaciones de hipocresía extranjera.
Marcos Jr. cambió ese eje. Su gobierno profundizó dramáticamente la cooperación militar con Washington, amplió el acceso estadounidense a bases filipinas y pasó a asumir una posición más firme frente a China en las disputas marítimas. Este reposicionamiento convirtió a Filipinas en una pieza aún más relevante de la estrategia estadounidense de contención de China en el Indo-Pacífico. En este contexto, el debilitamiento político de los Duterte interesa a la coalición de Marcos internamente y favorece un entorno estratégico más alineado con los intereses de Estados Unidos en la región. Esto no significa necesariamente una coordinación directa estadounidense sobre el caso judicial, sino una transformación del equilibrio interno filipino.
Otro aspecto frecuentemente ignorado es que Duterte sigue siendo extremadamente popular. Parte de la cobertura internacional crea la impresión de que su arresto representa una derrota política definitiva. Esto no corresponde a la realidad filipina. El apoyo a Duterte, especialmente fuera de las élites urbanas de Manila, sigue siendo masivo. Para millones de filipinos, la guerra contra las drogas no es vista prioritariamente como una violación de derechos humanos, sino como la primera vez que el Estado demostró fuerza contra la criminalidad, el narcotráfico y la inseguridad cotidiana. Una visión en la que políticas violentas de seguridad pública pueden coexistir con una fuerte legitimidad electoral. Duterte no gobernó a pesar de la violencia; en muchos aspectos, gobernó gracias a ella. El apoyo popular a su retórica de orden público muestra cómo crisis sociales prolongadas pueden generar aceptación social de métodos autoritarios, especialmente cuando las instituciones tradicionales son percibidas como ineficaces o corruptas.
Por eso, el juicio implica un enorme riesgo político. Si internamente es percibido como una imposición extranjera respaldada por las élites de Manila, el proceso puede fortalecer aún más el sentimiento populista y nacionalista asociado al clan Duterte. La propia figura de Sara Duterte se beneficia parcialmente de esta narrativa de persecución política e interferencia externa. Además, el caso expone algo incómodo sobre la selectividad de la justicia internacional. Muchos filipinos observan que líderes responsables de guerras controvertidas en grandes potencias rara vez enfrentan procesos similares. Esto alimenta la percepción de que los tribunales internacionales actúan con mayor intensidad sobre países periféricos o políticamente más vulnerables. Incluso entre críticos de Duterte, existe debate sobre hasta qué punto la CPI logra escapar de esa imagen.
Históricamente, el tribunal se ha concentrado en guerras civiles africanas, milicias y colapsos estatales. El caso filipino es diferente porque se trata de un líder democráticamente elegido, en un país con instituciones relativamente funcionales, acusado por políticas domésticas de seguridad pública. Esto amplía significativamente el alcance político del tribunal y crea precedentes que pueden preocupar a otros gobiernos alrededor del mundo que adoptan estrategias agresivas de combate al crimen o insurgencia.

Otro elemento central es el impacto sobre el futuro político filipino. El juicio contra Duterte y el impeachment de Sara Duterte están directamente conectados con la elección presidencial de 2028. Lo que realmente está en disputa es qué proyecto político dominará Filipinas en la próxima década: un nacionalismo populista fuertemente personalista asociado a los Duterte, o una restauración del establishment tradicional representado por los Marcos y sus aliados?
Referencias
GUINTO, Joel. Sara Duterte: Philippines house impeaches VP for a second time. BBC News, 2026. Disponível em: <https://www.bbc.com/news/articles/cqlp21q4yq4o>.
GUINTO, Joel; SIMONETTE, Virma ; HOLLIGAN, Anna . Rodrigo Duterte: What’s at stake as ICC judges hear charges against ex-Philippine president? BBC News, 2026. Disponível em: <https://www.bbc.com/news/articles/c363xd6p1gxo>.
SMITH, Tom. ICC exposes democratic wounds in Philippines. JusticeInfo. Disponível em: <https://www.justiceinfo.net/en/159354-icc-exposes-democratic-wounds-in-philippines.html>.
XINHUA NEWS. Philippine Senate convenes as impeachment court to try VP Sara Duterte. Xinhua News. Disponível em: <https://english.news.cn/20260518/7d04854cea024aeebc961d040d23af11/c.html>.





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